jueves, 29 de enero de 2015
De adentro hacia afuera
Hasta el día de hoy, no encuentro las palabras correctas para explicar todo lo que sucedió después de la ruptura. Voy a tratar de explicarlo, y espero que pueda entenderse: Estallé. Siento que ese día, los días que siguieron, de alguna manera hoy en día, estallo. En cada experiencia, en cada recuerdo, en cada paso, estallo. Bien y mal, por separado y en conjunto.
Me sentí parada en la soledad mas grande, pero rodeada de todo el mundo. Mi mejor amigo, quien era mi pareja, mis sueños, mis deseos, las risas, las angustias, los pensamientos, las lágrimas, de golpe todo se había ido. Quedé yo. Pero, ¿quién era yo en ese momento? ¿Qué quería? ¿Qué deseaba? ¿Hacia donde estaba yendo?
Me había sumergido tanto en mi relación tan disfuncional, que me descuidé por completo. Perdiendo aspectos de mi misma, que en su momento, esos aspectos eran los que me hacían marcar la diferencia con el resto del mundo. No era negro, ni blanco. Un gris. Para una persona a la cual los medios nunca le funcionaron, haberse convertido en un gris era bastante frustrante.
Recuerdo una noche, salí de bañarme y me senté en la cama. Mi cabello chorreaba agua, había olvidado ponerme la toalla. Apoyé mi cabeza entre mis manos, vi las gotas caer sobre el parquet, y respiré tan hondo, que creo que sustraje todo el aire de la habitación. Me di cuenta que hacía demasiado tiempo que no respiraba. Hablo de respirar de verdad, desde lo mas profundo, inflando la panza, sintiendo como el aire recorre todo el cuerpo, y como vuelve a salir. Oxigenando la angustia, las dudas, el estallido. Renovando mi interior.
Estaba siendo consciente de mi cuerpo. Me dolía, la cabeza la tenía agotada. Sentía demasiadas pérdidas importantes en cada célula de mi ser. Cerré fuerte los ojos, deseando que Sebastián estuviese conmigo. Por un momento lo sentí.
- Hola Sebastián. Te extraño ¿Sabés? Me haces demasiada falta. Mucha falta.
Abrí los ojos, su presencia se esfumó y me quedé viendo la pared blanca frente a mi. Tenía un largo camino. La sensación era la siguiente: Me sentía como dentro de una jaula, la cual tenía la puerta abierta, pero yo no podía salir.No me lo estaba permitiendo. Tenía miedo. Si, miedo. El dolor te hace fuerte, te hace guerrera, pero por un momento, estaba cansada del dolor, necesitaba no sentir nada por unos minutos aunque sea, para rememorar que era lo que yo sentía dentro de mi cuerpo antes de Manuel, antes de la enfermedad de Sebastián, antes de que yo, dejara de ser yo.
Algo tenía que hacer. Pero sabía que sola no iba a poder. Pero, ¿Qué podía hacer? ¿Cómo empezaba la difícil tarea de volver a conectarme con la Sofía que siempre fui?
Caí en la cuenta: Iba a poder recuperar la esencia con un arduo trabajo, pero nunca iba a volver a ser la misma. Solo podía ir por ser la mejor versión de mí, en ese momento, mejorando día tras día hasta volver a sentirme cómoda en mi propia piel.
Todo lo sucedido, me había puesto en un camino que había intuido, pero jamás pensé que se iba a materializar. Me di cuenta, que ese camino lo tenía que transitar, para aprender algo.
-"¿Acaso no aprendí demasiado ya?
Eboce una sonrisa: de tanto que la vida me había enseñado, mas esto que estaba pasando, iba a poder competir cabeza a cabeza con los monjes tibetanos... Porque de verdad, ya me parecía un exceso de información a nivel vivencial exagerado. Reí. El budismo no parecía una tan mala idea.
Volví a quedarme seria. Me paré de la cama. Ahí estaba, ya no iba a poder escapar mas al destino que me tocaba vivir. ¿Cómo iba a vivir esta historia? ¿Las pérdidas? ¿La reeconstrucción? Víctima no era de nadie, salvo de mi misma. Ya no más.
Decidí pararme en la otra vereda, y trabajar. Trabajar en mí, de a poco ir pegando las piezas, de a poco... pulirme. Era un diamante en bruto, y me quedaba un solo camino: Convertirme en una joya. Menos que eso, no iba a poder aceptar.
Con ese sentimiento en mente, me dispuse a empezar a trabajar en mí. Pero, no, no todo iba a resultar tan fácil, la vida todavía tenía una bola curva para lanzarme.
Ahí vamos.
Etiquetas:
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