miércoles, 18 de febrero de 2015

El Adios II: El final




Es el momento de terminar con este blog, porque mucho mas no me queda por decir... Mas bien, ahora estoy viviendo, el olvido está haciendo su magia y creo que de a poco el corazón (como se dice en una manera cursi) se está volviendo a rearmar.

Fue un gran viaje este. Empezó con la peor de las tormentas y se despide con el mayor de los soles. Sobre que no son fáciles las rupturas, si a eso le sumamos las mentiras y los engaños, digamos que el coctel es bastante radioactivo para el alma, pero mas que nada para el orgullo.

Si, el orgullo. Del desamor se vuelve rápido, pero cuando te dinamitan el orgullo, la vuelta se hace un poco más díficil. No imposible, pero si se siente como una cuesta arriba, que muchas veces no parece tener fin.

Mi ruptura la empecé amando todavía, creyendo. La transité odiando, deseando lo peor, transformándome en una persona bastante oscura, y estoy saliendo de ella, de la mejor manera: Siendo 100% yo.

En nombre del amor me dejé tragar, desarmar, desaparecer. Dejé que jugaran con mis sentimientos, que no me respetasen,  ¿pero saben qué? Como dije: Lo dejé. Lo permití. Con la esperanza de remontar la relación, engañada de que lo mío era amor. Engañada de que el me amaba. Cuando el cuerpo habla, hay que escucharlo. Cuando el corazón dicta, hay que seguirlo, cuando una siente que ya todo terminó, hay que retirarse. Quedarse mas de lo que se debería es perjudicial para la salud.

La intuición es un poder muy grande, que como todo, si se usa sabiamente, obra para nuestro beneficio. Hasta el día de hoy, ninguna de mis intuiciones estuvo errada. ¿Qué me demuestra eso? Que soy una persona confiable, otra cosa positiva que me dejó mi ruptura, saber que puedo confiar en mis instintos.

Mas cosas positivas: He reformado toda mi casa, hoy, ella es un reflejo exacto de quien soy, y amo volver a casa, la disfruto como hacía años que no lo hacía. Volví hacerla mía, cada espacio, cada recoveco, hoy veo solo a Sofía, y eso me llena de alegría.

Volví a mi estado físico, mi piel ya no está opaca, el pelo lo tengo sano, ya no me enfermo, ni siquiera me resfrío, río mucho y tengo una energía increíble. Estoy aprendiendo nuevas cosas, y no paro de hacer cosas todos los días. De todo disfruto y todo tiene un propósito. Estoy viviendo con todas las letras. Libre de culpas, de tristezas, de fantasmas.

Sigo trabajando el perdón hacia Manuel... No sé cuando lo lograré por completo, pero lo que si les puedo decir, que su rostro cada vez se desdibuja mas. ¿Me duele? Claro que sí. Fueron muchos años a su lado, y sinceramente lo quise. Aunque, debo contarles esta anécdota que me parece primordial, para entender que ciertas cosas no deben extenderse: Hace poco, en esta renovación, encontré uno de mis cuadernos (escribo mucho) y se ve, que habíamos pasado por alguna separación o similar, porque había escrito lo mal que me sentía con respecto a él... Mi enojo, mis palabras, mi tristeza, era la misma que sentí al momento de separarnos. Ese escrito, lo finalizaba, diciendo: "Te considero una enfermedad y no veo la hora de arrancarte de mi cuerpo."

Fuerte. Me chocó leer que yo pensaba/sentía eso de él.

Demás está decir que yo no era feliz desde hacía mucho tiempo y sin embargo me quedé. Lo tomé como un enojo mas, cuando era una alarma resonando sin cesar. No me respeté a mi misma, y eso colaboró en que yo terminara perdiéndome en los laberintos de una relación que estaba condenada sin posibilidad de salvarse.

Todo sucede por una razón. Esto puedo aseverar que es verdad. Necesitaba que todo esto sucediera. Necesitaba el sacudón. Necesitaba volver a mi eje. Necesitaba darme cuenta, que Manuel, estaba lejos de ser el hombre que necesitaba en mi vida. Porque el no me potenciaba, no me cuidaba, no me respetaba... No era un intercambio justo nuestra relación.

Por mi parte, sigo soltera, disfrutando. No me interesa acelerar procesos. Necesito este tiempo para mi. Me extrañé mucho, y me quiero disfrutar sin límites.

Conclusión:

La cabeza en alto. Las ideas claras. No fue fácil el camino. Significó autoconocimiento, deshacerse de viejos hábitos, personas que no sumaban. 

Encontrarse a las personas correctas es clave. Lo que no suma, se deshecha. Suena duro, pero tiene que ser así. Decir lo que se siente, hablar desde la verdad. Ser fiel a uno mismo, es el pilar para que toda tu persona sepa mantenerse en pie, y por sobre todas las cosas, VOS estas primero. Si a vos no te hace feliz, simplemente, retirate. Si te hacen sufrir, no es gente que deba compartir tu mismo espacio.

Saber lo que vales. Cotizar alto en bolsa, valerse por si misma, y entender que la soledad, lejos de ser una enemiga es una gran aliada: permite poner las ideas en claro, las metas en perspectiva. Un clavo saca a otro clavo, solo sirve por un rato... Luego volvés a caer en el pozo. 

Te necesitas solo a vos, que los demás estén a tu lado, porque aprecias su compañía, porque los querés, porque te hacen bien, porque te llenan... Sino, SOLTÁ.

Cuando encontré ese cuaderno, también encontré fotos mías con Manuel, bastante viejas; Nos veíamos muy felices en esas fotos. Risas, miradas complices, besos... Eramos una gran pareja en esas fotos. En ese momento, si lo éramos. Las dispuse sobre la cama, las miré por última vez, y las rompí todas. Agarré la ropa que me había regalado y la doné toda. No queda absolutamente nada en mi casa que haya sido, pertenecido o dado por él. Así lo dispuse. Necesitaba arrancarlo de raíz, como escribí aquella vez. 

De mis recuerdos no lo voy a poder hacer, tampoco quiero. Pero simplemente, para seguir, lo tengo que soltar, empezar de 0. Y sentí que la mejor manera era simplemente soltando, lo material e inmaterial. 

Ya no lloro. A veces me enojo (¿Pueden culparme?), pero no lo odio. Entiendo que está donde tiene que estar, con la persona que tiene que estar. Es con la persona que comparte los mismos intereses, que tal vez ama en este momento, con la cual tiene proyectos, vivencias, pensamientos, en común. Están recorriendo el mismo camino, y él merece ser feliz, todos nos merecemos eso. Si ella es quien le brinda eso, bienvenido sea. Podemos cuestionar las formas, pero el resultado no. Y yo, estoy transitando el camino que debo, acompañada de las personas que debo, y conociendo a la gente que tiene que ser.
Todo lo que sucede conviene. No importa cuan terrible parezca, no importa cuanto se sufra, cuanto llores, cuanto te resistas, cuantos manotazos de ahogado le des a la situación, lo que sucede conviene.

Entre las miles de decisiones que tomamos a cada segundo, aquella que elegimos, es la que nos pone en el camino correcto a seguir, aunque no lo parezca, aunque ni siquiera estemos siendo conscientes de lo que estamos haciendo. Puede salir mal, puede salir bien, pero va a ser la que tenga que ser, y la que te acerque mas adonde tenes que estar.

Confiar. En este proceso complejo, cuando sientas que queres bajar los brazos, cuando sientas que ya no podes mas. Confía. Confía en que todo se esta dando como se tiene que dar (por mas terrible que parezca), y que de todo lo que estés atravesando, va a depender de vos, salir con la cabeza en alto, o seguir metiendo la basura bajo la alfombra hasta que te explote en la cara.

Mi regalo, como dije ya muchas veces, después de haber sufrido fue el reencuentro conmigo misma. Me atesoré, y todos los días le sonrío a quien se refleja en el espejo. Porque sé que esa mujer, supo siempre, salir airiosa aun en las peores situaciones, que se trata de una mujer entera, y con una fortaleza de la cual, ni siquiera era consciente.

Si sentís que no podés, hay una frase que dice: "Fingilo, hasta que se haga realidad". Pero nunca, absolutamente NUNCA, te des por vencida.

Los dolores pasan, las personas pasan, todo pasa. No hay mal que dure 100 años, ni persona que lo resista. Pero jamás te abandones. No te des por vencida. 

Confía. Viví. Sé vos. Nunca dejes de ser vos. Nadie, absolutamente nadie, vale la pena para que te dejes a vos misma de lado. Te lo digo por experiencia.

He emprendido un nuevo camino, transitandolo siendo completamente yo, sigo teniendo mis momentos y me los respeto, porque estoy viendo cuan grande es mi recompensa. Por eso sigo adelante, porque la vivo y palpo todos los días, desde que me levanto hasta que me voy a dormir. Estoy conquistando cosas que tenía pendientes.

No hay límites cuando se cree en una misma.

Espero que mi historia te haya servido. Espero que sepas que de todo se sale, y lo último, que te puedo decir, siendo repetitiva, es: Nunca dejes de ser y de creer en vos misma.

No esperes que te valoren. Valorate. Y quien no lo haga, simplemente dejalo ir, por donde muere el sol, cuando cae la tarde.

Gracias por leerme. Muchisima suerte para vos, y para mí. De corazón, gracias por compartir conmigo este espacio.

Ojalá la felicidad siempre esté a tu lado.

Adiós,


Sofía.

jueves, 12 de febrero de 2015

El Adios I


Manuel;

Después de algunas semanas, he llegado, siento, al final de nuestra historia. Ya no me queda nada mas que decir, sino simplemente sentir. Tu ausencia ya no me resulta dolorosa. Me doy cuenta que separados somos una mejor versión de nosotros mismos. Pude amarte mucho, pudiste hacerlo conmigo, porque al día de hoy, quiero creer que lo hiciste, pero simplemente no nos hicimos bien. No nos complementamos, no nos entendimos, no supimos construir hombro a hombro.

Me has dado momentos maravillosos que atesoraré en lo mas profundo de mi corazón, así como los tesoros mas importantes yacen en el fondo del mar.
Lamento, sinceramente lamento, no haberte podido dar lo que necesitabas. Lamento, que no hayas podido brindarme lo que yo necesitaba. Celebro nuestras risas, nuestros abrazos, las miradas complices, nuestras charlas de madrugada, nuestros juegos casi infantiles donde me dejabas ganarte sabiendo que yo odio perder.

Mi cuerpo recordará el calor de tus abrazos, y siempre voy a saber de memoria el ritmo de tu corazón al latir. Así como guardaré bajo 7 llaves el recuerdo de tus caricias, o de como te veías al dormir.

Te amé. Superé mis límites por vos, y todo lo hice convencida de lo que hacía. 

No puedo echarte la culpa de mis decisiones. Yo elegí amarte, acompañarte, cuidarte, quererte, entregarme a vos. No puedo arrepentirme de haber tenido un sentimiento puro naciendo desde lo mas intenso de mí. Ojalá hayas podido percatarte del amor que tuve para con vos.

Lejos de toda bronca, de toda decepción, de toda frustración, fuiste un gran amor. 

Ya no nos amamos, no estamos enamorados el uno del otro, pero a tu lado aprendí muchas cosas, una de ellas es sobre mi misma: Aprendí a que jamas debo poner a otro por encima de mí. Y que cuando se trata de amor, los límites se desdibujan muy rápido.

Quiero (necesito) pedirte perdón si alguna vez te lastimé, o no supe entenderte. Perdón, por las palabras hirientes que te brindé la última vez que nos hablamos. Perdón, por no haber terminado la relación a tiempo. Perdón, por no haber escuchado lo que me decía interior... Nos habría ahorrado mucho de todo esto, ya que durante mucho tiempo, supe que nosotros ya estábamos condenados. Simplemente, seguí, porque pensé que iba a poder salvar, salvarnos, y hoy me doy cuenta que fue un gran error de mi parte. Fue con la mejor intención, con el mayor de los amores.

Perdón por las veces que no te fui sincera, por las veces que no me quise dar cuenta que no eramos el uno para el otro.

Fuimos una pareja, y en una pareja es todo a causa de dos, pero necesito pedir perdón por la parte que me toca. Lo necesito, para poder seguir en paz, para poder así perdonar tu actuar, porque realmente quiero perdonarte, en nombre del amor que alguna vez existió.

Ojalá puedas ser muy feliz. De verdad te lo deseo.

Por mi parte, lo soy, pero necesitaba dar este último paso, y cuando alguna vez, mire hacia atrás, espero poder recordarte con una sonrisa gigante, y luego dejarte habitando ahí, donde están las personas que significaron cosas lindas en mi vida. Es mi anhelo mas grande, poder lograr eso con tu recuerdo.

Las noches abrazados en el sillón, tu pie enredado en el mío a la hora de dormir... Tus besos en mi frente dados de manera casual cuando charlábamos, cuando tomabas mi mano mientras comíamos, tus caricias en la espalda cuando estábamos sentados cerca, los lindos regalos de cumpleaños, el apoyo gigante, tus lágrimas unidas a las mías cuando le dijimos adiós a Sebastián.

Hace mucho tiempo que vos diste por terminado tu camino conmigo. Hoy, es el día que yo doy por terminado mi camino con vos. No me queda nada mas por decir. El hombre que amé ya no existe, pero lo llevaré para siempre conmigo. 

Así como una vez te dejé entrar... Hoy, te dejo ir.

Te amé y te atesoraré hasta que el olvido te erosione de mis sentidos.

Adiós Manuel.

El "Nosotros" que fuimos, para no volver a ser


Luego de que todo quedó reducido a cenizas, me senté a mirar como terminaba de caer el atardecer, y me puse a pensar, sentir, mientras saboreaba mi trago sobre los sentimientos que me  estaban invadiendo.

Me di cuenta que estaba actuando como si lo anterior a esta viciada ruptura no hubiese existido. De a poco, pero cada vez en un caudal mas grande, los recuerdos de nuestros primeros años aparecieron en mi mente.

Ni un rastro de tristeza los acompañaba. Mas bien, eran sentimientos que venían a mostrarme algo, que mi bronca, mi odio no me estaba dejando ver.

"A pesar de todo, todavía puedo ser buena con él" Pensé. Sonreí. Si, a pesar de cuanta violencia me podía generar nuestro presente, nuestro pasado, lo atesoraba con gran corazón. No me importaba si era el Manuel verdadero o el falso quien me lo había brindado. Me importaba lo bien que me había sentido en ese momento.

Uno de los primeros recuerdos que se vino a mi mente, fue una tobillera que le regalé en nuestras primeras vacaciones juntos. La verdad es que fue una tobillera regalada sin ninguna intención, tan solo la encontré tirada en la arena, y se la di. Era una tobillera así nomás, seguramente hecha por algún artesano que pasea por la playa. Al día de hoy, sé que la lleva puesta. Lo más irónico de esta anécdota, es que esa pulsera, hecha de materiales completamente destructibles y de muy baja calidad, aguantó mas que nuestra relación. Creo que el ni debe recordar o notar esa tobillera allí, pero de alguna manera, es una parte mía que quedó en su cuerpo. Resistiendo paso del tiempo, roces, enganches, y vaya a saber que otras cosas mas. Cosas, que yo, ni con toda mi humanidad en su esplendor, pude.

Luego, rememoré un mensaje de texto que él me envío en algún momento de nuestro noviazgo: Veníamos hablando vaya a saber que cosa de la vida, y yo contesté según mi manera de ver o sentir las cosas (vaya a saber una) y el me envío lo siguiente: "¿Ves? Por eso te elijo como mi mujer, porque amo tu manera de pensar"


Una vez viajó por trabajo al exterior, era de escribirme diciendome cuanto me extrañaba, cuanto me amaba... Cuantas ganas tenía de volver. 10 días después, salí a pasear como siempre a nuestro perro. Estaba parada frente a uno de los dos ascensores esperando, cuando uno de ellos llega, y la puerta se abre... Ahí estaba él, la persona que tanto había extrañado y deseado por esos 10 días. Sonreí tan grande que me dolieron los cachetes. Me abrazó con tanta fuerza que pensé que me iba a quebrar las costillas, me besó toda la cara mientras repetía sin cesar: "Hola, mi amor, hola, como te extrañe" a lo cual yo respondía, que también y no dejaba de besarlo. Nos fundimos en un beso, y terminamos de hacerlo en el cuarto.

Entre nosotros existía complicidad, podíamos hablar con solo mirarnos. La química era tan intensa que muchas veces nos sentíamos nucleares en cuanto a lo sexual se trata. Teníamos piel, había amor... Si, alguna vez hubo mucho amor, a pesar de mi tristeza hoy, puedo asegurar que alguna vez hubo amor. Tuvimos nuestras diferencias, su egoísmo, mi torpeza de momentos, a veces se interponía entre nosotros, y debíamos trabajar por salir adelante. Recordaba las charlas donde trabajabamos para recuperar lo nuestro. Siempre dentro de un ámbito de respeto total, con amor... Nos volvíamos a elegir, a veces de manera mas fácil, otras con un poco mas de trabajo.

Recordé sus abrazos en las noches cuando nos íbamos a dormir. Como nuestros cuerpos se buscaban para trenzarse, de alguna manera, necesitábamos que parte de nuestro cuerpo se tocara para dormir, al menos yo, sin eso, no podía dormir tranquila. Él amaba el frío, yo no, y para convencerme de sus beneficios, me decía "Pensá que cuando el invierno llegue, vamos a poder hacer cucharita y dormir bien calentitos" Esa frase, me hacía anhelar el invierno.

Alguna vez hubo amor. Mucho amor. En su momento, el amó mi manera de pensar, de expresarme, de moverme... Amo cada milésima parte de mi. No sé por cuanto fue eso, pero hubo un momento en que amó, y yo sentí cada toque de ese amor. Lástima que el tiempo, y nuestras maneras terminaron erosionando aquello, que en ese momento parecía tan eterno, tan indestructible. 

Entiendo que el se haya vuelto a enamorar, va a suceder conmigo llegado el momento, en el cual conozca a alguien... No pasa por un sentido amoroso mi dolor, sino que simplemente, no entiendo, como nos llegamos a pararnos en veredas tan diferentes. Como la persona de la cual hablo mas arriba, halla sido capaz de engañarme, de comportarse como lo hizo. Como una ruptura que tenía que transcurrir tranquila, de golpe empezó a cobrarse heridos y bajas mortales, entre ellas nuestro respeto mutuo y nuestro querer de transfondo.

No sé si alguna vez, él pensará en esto, o en mí, lo dudo. Tampoco estoy muy convencida de que sea tan anormal esto. Simplemente él siguió adelante. 

Simplemente, hoy, otra se ha transformado en su gran amor. A lo largo de nuestra vida, contamos con muchos amores, por lo tanto, no podemos tomar muy en serio el "sos el amor de mi vida", eso lo demuestra el paso del tiempo y el aguante de la relación. Por ejemplo, mi abuela, estuvo con el amor de su vida, hasta que este murió. 60 años de amor, eso, es la prueba que no admite discusión. 

 Sé, que el carece de idea acerca de todo lo que ha pasado del lado de mi vereda: Mi dolor, mi rabia, mi asombro, mi sorpresa. Salvo la vez que le escribí, el nunca supo nada mas. Nunca fue (o se hizo) muy despierto para ver que pasaba en las personas que lo rodeaban. No apropósito, sino porque de manera consciente/inconsciente, el estaba primero.

"Vamos a pasar nuestra separación juntos" decía... Me río de solo pensar lo absurda que suena esa frase hoy en día. Resultó ser imposible, y hasta peligroso que estuviésemos cerca.

Entonces... ¿Cual es mi duelo?

Lo que duelo, es lo contado arriba. Lo que duelo, es que todo esto no se haya podido preservar sin manchas. Que la persona con la que viví todo esto, hoy sea un completo desconocido para mi. Un desconocido cuyo nombre me provoca rabia cuando me lo nombran. Un desconocido, al cual espero que mi mente borre pronto, sin dejar rastros. Lástima que con que ese barrida de recuerdos, se van a ir los mas lindos también, porque intuyo, conociéndome, que absolutamente, nada de él, va a quedar vivo en mí. El proceso comenzó y ya no puede frenarse.

Me deshice de todo lo material, de las fotos, de cualquier cosa que pudiera significar él o recordarme su humanidad. Ahora solo falta adentro, y como dije antes, ya sus besos no los recuerdo. Su voz, hoy, es un completo misterio. Su imagen empezó a resultarme extraña... Es cuestión de tiempo, nada más, para que se convierta, en un pasado, plenamente enterrado, convirtiéndose en abono para la futura relación que sé que me está esperando allá afuera.

miércoles, 11 de febrero de 2015

El extraño

Una de las cosas malas y buenas de estos tiempos son las redes sociales. Por suerte (y mala suerte), nos llevan a estar super comunicados, que al terminar una relación de años es perjudicial para la salud. Durante años, uno empieza a cosechar contactos en común y cuando te querés dar cuenta, compartis la mitad de tus "amigos" con tu naranja (diría media, pero no creo en las medias naranjas, sino en que somos (fuimos) dos naranjas dentro de la misma bolsa)

Al terminar con Manuel, esto se transformó en un dolor de cabeza. Su comportamiento no fue bueno desde el vamos, por ende me enteraba de sus andanzas sin querer, y queriendo. Empecé a eliminar gente muy querida por mi, eso forma parte del duelo también: la "división" de la gente que se quiere. 

Siendo como soy, no iba a luchar demasiado contra eso. Necesitaba liberarme del lastre de Manuel rápido, ya que me daba cuenta que cada día que pasaba me decepcionaba mas y mas con su comportamiento. 

A medida que lo observaba caí en la cuenta de algo: Jamás lo conocí realmente. El sí me conocía excesivamente. Lo decía siempre a modo de broma: "Te conozco desde que eras así de chiquita, desde antes que nacieras". Al parecer si, porque me tenía los tiempos tomados, y creo que olía mis diferentes reacciones, las posibles que podían existir.

El se hacía, pero estoy segura que medía mas de lo que la gente se podía imaginar. Lo veía: No daba puntada sin hilo, todo tenía un fin detrás, todo llevaba una razón de ser y debía ser para su conveniencia, sino quedaba completamente descartado.

Manuel no solo es ambicioso, sino que también manipulador, frío y en su escala de valores, primero está él, luego él, y por último él. Que en el mundo de los negocios esto es completamente benefactor, en las relaciones personales, no tanto.



Nada, absolutamente nada, del Manuel que alguna vez yo conocí, vivía. Quien era esa persona, todavía sigue sin aparecerme la respuesta.
Me contaron de su nueva vida: Ahora amaba el aire libre, declarar públicamente en cuanta red social se lo permitiera, su nueva felicidad, las cenas con amigos, sacarse fotos todo el tiempo, hacer pública su vida privada. Faltaba la selfie en el baño, y ya teníamos a Manuel 2.0 listo para demoler las redes sociales.

Era como un bomba de corazones a punto de estallar. Casi diabéticamente dulce. Que lindo es que la gente se quiera.

Lejos del sarcasmo, no podía salir de mi asombro. Su comportamiento me hacía notar y confirmar algo: ¿Si no me cuidó mientras estábamos juntos... Por qué lo iba hacer ahora? Tonta yo, que seguía esperando un ápice de decencia en su mente nublada de "amor". 

Soy de la idea que lo que nace del engaño, muere en engaño, y sospecho que la historia de Manuel no va alejarse demasiado de la regla, aunque las excepciones existen. Digamos, que por una cuestión karmatica, le deseo lo mejor. Alguna vez lo quise bien, así que merece el buen deseo de alguna manera.

Me sentí humillada debo reconocer. Ver que el hacía con Mariela, todas aquellas cosas que a mi me gustaban hacer pero que no hacía con él, porque según sus palabras "no le gustaban, prefiera hacer otras cosas" Como por ejemplo, pasear una tarde por algún parque y llevar a nuestro perro para que disfrute. 

Pero con Mariela si. Salir. Amo salir, es mas, desde que estoy soltera, no dejo de salir... El decía siempre estar cansado, o no tener dinero... ¿Las cosas hubiesen sido distintas si el me hubiera acompañado en las cosas que me gustaban hacer? Les debo la respuesta. Nunca lo sabremos.

La realidad, es que sentí que no era que no gustase de esas cosas, sino, que no quería hacerlas conmigo. Lo cual, me lleva  a la pregunta que me va picar la mente hasta que el tiempo decida borrarla para siempre de mi memoria: ¿ Qué hacía conmigo, entonces? Misterio. Podemos pensar que me quería, pero realmente dudo que alguien que quiera, pueda comportarse tan miserablemente con la otra persona. Menos que menos, engañarla o mentirle. 

Luego de enterarme de la nueva(?) personalidad de Manuel, junto con sus intereses, tomé una de las mejores decisiones de mi vida. Bloquee, borré a cualquier persona que pudiésemos tener en común. Agarré, borré todas las fotos que hubiese en cyberespacio que pudiesen unirme a su persona, no quería saber nada con él. Expliqué a mi entorno, que a partir de este momento, quedaba completamente prohibido traer su nombre a colación, y para darle un toque de dramatismo al estilo Hollywood, hice un fuego y tiré en él cada una de las fotos que tenía con el juntos.

Sí. Así de "violento" fue mi despego. Es que realmente mi indignación rasguñaba las nubes. Soy una mujer que necesita

Mientras las fotos ardían, miré hacia el horizonte, y sentí como de mi ser comenzaba a despegarse las huellas de sus caricias. Su voz se iba con el viento, y sus besos... No, ya no recuerdo sus besos. "Que bueno, algo menos que mi cuerpo tiene que procesar", pensé.

En un momento divisé su rostro en unas de las fotos. No lo reconocí. Luego el fuego se lo devoró en cuestión de segundos. Ojalá pudiera hacer eso dentro mío. Devorarlo y que no queden rastros.

Sabiendo del poder purificador del fuego, supe que seguía sanando. Gabriel, las cartas a Lucy, el comenzar definitivo de mi desapego solo marcaban algo inevitable: Luego de haber sido, la que se quedó queriendo, estaba comenzando a ser quien comenzaba a recibir la sanación y la bendición del olvido.

"Ya era hora... Estoy lista." Dije mirando al sol que se ocultaba en el horizonte.

La mochila cada vez se sentía mas liviana, y el espíritu cada vez mas en paz.

martes, 10 de febrero de 2015

Las Puertas: Lucy


Tengo una amiga que vive en el exterior, con la cual charlamos muy de vez en cuando, ya que tenemos los horarios muy cruzados. Lucy vivió durante mucho tiempo en Bs As, y siempre que hablabamos con Manuel, la charla terminaba con ella diciendome: "Sofi, por favor, alejate de él. No te conviene, no es tipo para vos. No te hace bien."

Cuando hoy recuerdo todas las personas que me dijeron lo mismo, me hace preguntarme que estaba intentando yo llevar adelante.  El elefante rosa estaba en el medio de la habitación. Todos los veíamos... Solo que yo elegía hacer de cuenta que no estaba ahí. La verdad que aprendí hacerme bien la tonta... Porque era gigante.

Así como Don Quijote, elegí luchar contra los molinos de viento.

Después de unos meses de haber terminado, por fin pude ponerme en contacto con Lucy. Por una misión humanitaria de la ONG en la cual ella trabajaba, había estado adentrada en la selva amazónica sin contacto con el mundo civilizado. Mi necesidad de hablar con ella era imperiosa, necesitaba de su mirada sincera acerca de todo lo que venía sucediendo entre Manuel y yo. Lucy me conoce mas que nadie... También conoce de pe a pa, mi historia con Manuel y supo ver cosas de él antes que cualquiera.

Puede leerme la mirada, y así desnudarme el alma. Con ella soy incapaz de mantener secretos, me conoce hasta mejor, de lo que me conozco yo, a veces.

Recibí un mail de ella un miércoles por la tarde. Abrí el mail sonriendo; tener noticias de ella me alegra excesivamente la existencia. Leí atenta sus aventuras, sus batallas sangrientas contra los mosquitos, su miedo atroz a caer en un río con pirañas, y lo maravillada que estaba con toda la gente  que vivía en aquellas zonas remotas. Sus palabras: "Acá no existe la avaricia, el odio, o la competencia desleal. Todo está regulado por las leyes de los dioses, se respetan las jerarquías y trabajan contentos. Son agradecidos con la naturaleza, y se les nota que poseen corazones puros. Tanto que aprender de ellos Sofi... Hay un mundo mejor aquí afuera, y es porque se encuentra lejos de nosotros"

Siguió detallando sus aventuras, hasta que llegó la pregunta que me esperaba, ya que en un mail anterior, le había adelantado lo sucedido con Manuel; ¿Qué pasó con el gallina? ¿Pudo ser un poco hombre? ¿ O siguió escondiéndose en las polleras de su nuevo proyecto?

Sonreí. Básicamente lo odiaba y le encantaba no disimularlo. Lo que hacen las verdaderas amigas: Estaba siendo un soldado mas en esta batalla contra el desamor. La amaba por su camadería.

Reí imaginando la escena. Procedí a contestarle: 

"Lucy, 

        Como te extraño. Hoy en día me haría bien contar con tu presencia. Cuantos tragos nos debemos, mi querida amiga. Cuantas anécdotas, risas, y cigarrillos. Sería mucho más fácil para mi contarte esto personalmente... Me daría la chance de poder gesticular y hacernos esas bromas sarcásticas que tan bien nos salen cuando estamos juntas.

Manuel ya no es parte de mi vida. Se siente completo al lado de otra mujer (según sus propias palabras), Mariela, creo que la debes recordar. Al parecer, en nuestro noviazgo se sentía destartalado, como un muñeco roto, como títere sin cabeza,  capaz le faltaba el brazo, o la valentía para decir la verdad. Pero bueno, podemos bendecir el hecho de que ahora que está completo, tal vez empiece a funcionar como un hombre en vez de un niño inseguro y tal vez ahora, pueda saber sin lugar a dudas que quiere en su vida. Roguemos.

Con vos me es imposible mantener la compostura y no ser sarcástica. Sé que vas a saber apreciar el chiste. Te imagino agregando varias líneas a lo dicho por mi mas arriba.
Ja. Espero sepas disculpar mi palabrerío. Lamentablemente, todavía no logro ser mejor persona, y me sigue pareciendo una completa estupidez todo lo que ha sucedido, como se ha manejado, las cosas que ha estado haciendo. Echemosle la culpa al amor, que por eso debe comportarse de manera tan tonta... tan egoísta, tan cruel por momentos
. 
Por mi parte, estoy volviendo de a poco al sendero de quien fui siempre, aunque me encuentro probando nuevas técnicas, cosas que nunca antes he hecho en mi vida, como a modo de innovar en mis acciones, y obteniendo resultados diferentes, muy buenos, motivadores. He llegado a pensar en viajar sola, creo que es el momento, y presiento que muchas cosas buenas van a salir de eso. Hasta pensé en ir a visitarte... ¿Te gustaría?

Tengo hambre de vivir. Mucho tiempo he pasado sosteniéndole la vela a una persona que solo tiene conocimiento de su propio pupo y aún así no supo ver la pelusa acumulada.

La verdad es que entiendo su sentimiento de sentirse completo. Yo lo he sentido, pero por suerte sin la necesidad de otra persona a mi lado. Volver a ser quien era, con mis virtudes e imperfecciones, me hacen sentirme poderosa cada día que pasa. 

Si tan solo te hubiera escuchado amiga mía.

Si tan solo hubiese dejado de justificar lo injustificable.

Si tan solo hubiese tenido la valentía para arrancarlo de mi vida, sin vuelta atrás.

Sé que todo hubiese sido muy diferente. Pero si esto sucedió de esta manera, es que la sorpresa para mí, está a la vuelta a la esquina, y sé que cuando el reloj marque la hora indicada, todo se va a revelar delante de mis ojos, y entenderé el motivo de estar pasando por todo esto. Se que en vano no es.

Soy feliz. Estoy mas tranquila. Respiro. Me miro al espejo y me reconozco. Volví al centro de mi ser. Solo me faltas vos, y una buena noche de balcón, entre cinzanos y algún habano prohibido que nos quedó de nuestros encuentros anteriores. Gracias mi querida "castrista" por tamaño regalo ilegal tan rico.

Te extraño mi queridisima amiga. Sos el recuerdo que me hace sonreír cada vez que viene a mi memoria. Te agradezco todo el apoyo, y el amor dado a la distancia. Espero verte pronto, y que nos reencontremos. Que me mires a los ojos,  vuelvas a verme, seguro vos vas a poder verme, reconocerme, y juntas volver a reír. Que con tu carcajadas llenas de magia, borres las huellas de tristeza que aún quedan dando vueltas.

Espero tu respuesta pronto. Te quiero mas allá de lo que pueden explicar las palabras mi Lucy querida.

Ojalá la vida nos junte pronto. Lo deseo con el alma entera. Hasta la próxima "carta" mi hermana de la vida.
Sofía".


Apreté send. Cerré mi computadora. Me acosté y me dispuse a dormir. Esa noche sentí que la vida, al mostrarme aquella tarde a Manuel (a través de un video de su compañía), como un completo desconocido, estaba empezando a lograr lo que creía hasta ese momento imposible: Curar las heridas del desamor, del engaño, las mentiras, y trabajar en la creación del perdón.

Y después dicen que los milagros no existen. Hay que creer. Tan solo hay que creer.

lunes, 9 de febrero de 2015

Las Puertas, Parte II: Gabriel.



Gabriel fue mi brújula en todo este acomodamiento personal. Gracias a sus preguntas punzantes, el despliegue de nuevas maneras de pensar, y sus manera de mostrarme las cosas, me permitió ver toda mi situación desde una nueva perspectiva, de una manera mucho mas constructiva.

Lo veía una vez por semana, y los encuentros duraron algunos meses. Cada vez que entraba al "consultorio" (por llamarlo de alguna manera) lo hacía con una mochila que al salir, quedaba cada vez mas liviana.

Mas allá del dolor, de la bronca, del ego herido, de los sentimientos quebrados (que aún hoy en día de vez en cuando se avivan) sentía que cada vez que pasaba esa puerta, una pieza de mi, volvía al lugar que debía.

Me costaba mucho entender el fin de mi relación. Esto, era un capricho, ya que estaba mas que claro: 

Como dije antes, él, no era hombre para mí. No lo digo desde el punto de vista orgulloso, o porque él me dejó. Lo digo sinceramente. Después de mucho pensarlo y sentirlo en voz alta junto a Gabriel, caí en la cuenta, que Manuel no me aceptaba como era, que mis defectos le pesaban, y que mi carácter fuerte, que alguna vez supo enamorarlo, luego le produjo muchas molestias. 
En pro del amor que yo sentía por él, pensé que debía modificar ciertas cosas para que no se viera "aplastado" por mi forma de ser y por ende "salvar" mi relación. Hoy, les digo, que ese fue mi error garrafal. Permitirme cambiarme, (no él a mi, sino yo a mi misma) fue una de las peores cosas que me pude haber hecho. Por amarlo a él, dejé de amarme a mí, y eso, fue una de las peores traiciones que pudiera haberme hecho.

El me engañó si. Me mintió y jugó con mis sentimientos. Pero yo, hice lo mismo conmigo. Me mentí, haciendome creer que estaba bien estar en un noviazgo que no me llenaba, que no me completaba, que no me dejaba ser, que no me permitía brillar. 

(Quiero comentarles, que mientras escribo esto, llueve. Me causa gracia, como la lluvia aparece en momentos en los cuales estoy purificando el alma.)

A medida que hablaba con Gabriel, me daba cuenta al maltrato al cual me sometí. Sola, solita y sola, me perdí en el nombre del amor. NI siquiera el amor mas grande vale como para perderse, porque un amor tan grande, no lo permitiría. Hablo del amor unilateral, y del recíproco.

Hubo una tarde en particular, que se dio una charla con Gabriel, que marcó el principio de salida a la superficie. Estábamos charlando sobre cuando me enteré que Manuel me había sido infiel, y mis sentimientos posteriores a eso. Como me sentía hoy, con respecto al fin de la relación, su nueva relación, y el renacer de mi autorelación. Dije:

- Me doy cuenta que no lo extraño. No a él como hombre, si el estar con alguien. Pero es una gran mentira.

- ¿Una mentira?

- Si. En esa relación, estaba sola. Era como tener una especie de compañía rentada, porque en el fondo de mi ser, siempre supe que nosotros no íbamos a durar. Pero en vez de hacerme caso, quise forzar algo que no estaba destinado a ser, y él tampoco tuvo las agallas para retirarse en su momento. Lo que antes se llenaba con algunos buenos momentos, hoy me hace sentir mas vivo el vacío, que en aquel momento disimulaba. Ya no recuerdo su voz. Veo su cara en alguna foto, y no lo reconozco. Me cuesta llorarlo. Las pocas veces que sueño con él, solo discuto. Nunca discutí en nuestra relación, pero en los sueños, le digo todo aquello que no pude decirle en la cara. "Cobarde" le repito hasta el cansancio. El me responde con un "ciega". Peleamos. Solo peleamos hasta cansarnos. Mariela está parada en el sueño, sin hablar. No tiene boca. Me doy cuenta que en el sueño, apenas la registro. No me interesa su presencia, solo la veo como una sombra que se va desvaneciendo, dándome cuenta que ella no es, ni será jamás el problema. Solo fue la palanca para nuestro despertar de una situación mediocre. Un medio. Algo, que en el gran panorama carece de importancia, es solo un eslabón mas, en una cadena de hechos. De alguna manera irónica, debería agradecerle su actitud trepadora, porque de alguna manera, se llevó a quien resultaba ser un problema para mí; el cual, no podía reconocer ni hacerme cargo. No podía enfrentar de manera consciente y resguardandome, que mi relación con Manuel, simplemente no funcionaba, y que con desearlo no era suficiente. Nunca lo fue.

- ¿Estabas enamorada?

- Si. Al principio si.

- ¿Lo amabas?

- Hasta el día que cerró la puerta.

- ¿Y entonces?

- Que ni el enamoramiento, ni el amor, son suficientes para que dos personas funcionen. Simplemente una relación no se basa en eso.

- ¿ Y cual es tu teoría sobre esto Sofía?

- Tanto el enamoramiento, como el amor, son solo una de las patas de la mesa a la cual llamamos relación. Hay muchos otros factores que influyen para que algo funcione: la tolerancia (de él, hacia mí, era muy poca), la confianza (de mí, hacia él, terminó siendo nula), la aceptación (no iba, ni venía), la comunicación (no era tan fluida como pensaba), y el acompañarse en los buenos y malos momentos (en este caso, siento que tampoco era muy pareja la situación). Si, teníamos muy buen sexo, muy buena piel, y al día de hoy, mi cuerpo lo extraña pero lo rechaza.

- ¿Lo rechaza?

- Si. Recuerdo, que al mes de terminar, nos vimos con Manuel, y el me propuso ser amantes. Si, después de años de relación, después de todo lo que atravesamos juntos, el me pidió tener sexo, sin mezclar sentimientos. Recuerdo que en ese momento, me hice la canchera y llevé una conversación carente de sentido, donde no dije nada de lo que realmente quise decir. Estaba sorprendida de que la persona, que no hacía demasiado tiempo, me consideraba(?) su compañera, ese día, me estaba tratando como alguien que no conocía, alguien que no valía demasiado.

A eso había quedado reducido sus sentimientos: a un revolcón, que no exigiera compromiso.

- ¿Y que te hizo sentir eso?

- Como si yo no valiera. Me sentí, como te dije en su momento, chiquita, diminuta. Con una violencia que me sacaba de mis casillas. No podía emitir un sonido lógico. Quería verlo hacerse cenizas. Quería que mi memoria borrara su presencia, su voz, su sonrisa estúpida de ese momento. Recuerdo que el me besó, yo lo dejé avanzar. Pero mi cuerpo fue inmutable. Cada célula de mi ser, me decía que todo estaba mal, que me aleje. Recuerdo que me acarició... Nada. En mi cuerpo no pasaba nada. Ni siquiera podía sentir cosquillas en mi panza. Solo me dolía la boca del estómago. Hasta que todo terminó. No hicimos nada. Simplemente no pude. No quise. Mi cuerpo se rehusaba a que yo me quisiera tan poco. Algo dentro de mí me cuidó de la mayor vergüenza. Porque él ya estaba con Mariela. Vaya a saber, en nombre de qué vino a mi encuentro. Porque sexo, no le faltaba. Amor hacia mí, eso si, lo había perdido completamente.

Es por eso, que hoy sé, que no podría estar con él, aún cuando alguna parte retorcida de mi quisiera. Estar con él, significaría no quererme, y aceptar su manera de tratarme. Significaría maltratarme. Si hay algo que entiendo hoy, que a pesar de muchas veces sentirme perdida o en duelo, estar separada de él, es lo mejor que me pudo pasar, no por despecho... Sino porque simplemente, junto a él, no funcionaba. No podía ser. No era libre. No era respetada. Y si yo, no puedo ser yo... ¿De que me sirve una relación así?

Hoy tengo la oportunidad de construir una relación conmigo. Sé que quiero, que no. Aprendí aceptar mi manera de ser, con todas sus virtudes, y sus defectos, entendiendo que esos defectos, me hacen también maravillosa, y quien me ame, va amar las imperfecciones que me completan mi "perfección" de ser Sofía, con todas las letras.

- Me parece que abriste la puerta Sofía.

- ¿La puerta?

- Sí. La puerta que te lleva a vos misma, y a tu aceptación... A tu sanación.

Sonreí.

- No solo la encontré. Sino que la pasé, y con algunos baches, estoy disfrutando mucho de mi misma. Soy feliz de haberme reencontrado.

- Creo que mi trabajo acá terminó.  Ya podés seguir sola este camino.

- Gracias por el voto de confianza. Gracias por acompañarme. Gracias por hacerme pensar... pero por sobre todas las cosas, gracias por hacerme sentir... Sentirme. Gracias por ayudarme a perder el miedo a cruzar de vereda.

- Ya sos responsable, no una víctima - Sonrío.-

Le devolví la sonrisa... De manera gigante, muy sincera, muy sentida.

Terminó la sesión. Caminamos juntos hacia la puerta. Nos fundimos en un abrazo. Gabriel, para mí, había sido la luz cuando la noche cayó en mi vida. No me iba alcanzar la vida, para agradecerle sus consejos, su escuchar, sus palabras de aliento. A pesar de la formalidad que nos separaba, yo me sentía querida, apoyada por Gabriel, y eso en gran parte, fue clave para poder curar las heridas que llevaba conmigo.

Todos los días agradezco a la vida, y a mi amiga, por haberme presentado a Gabriel. Fue una de las caUsalidades mas beneficiosas de mi vida.

Mi interacción con él fue una puerta que al animarme a transitarla me llenó de recompensas extremadamente valiosas. Una de ellas: Parte del reencuentro conmigo misma.

martes, 3 de febrero de 2015

Intervalo II



Cuando vi a Manuel y Mariela caminar de la mano al poco tiempo de nuestra separación, fueron como miles de puñales atrevesandose lentamente en mi espalda. Me quedé parada, ahí, a la vista de cualquiera, completamente sorprendida. Eran una pareja. Tomados de la mano, ella riendo de algo que el le susurró al oído, el con un paso tranquilo, decidido. Mientras yo simplemente no podía hacer ningún movimiento, era como si me hubiesen clavado en el piso, como si me hubiesen robado el aire.  El cadáver de mi relación todavía no estaba frío, pero el ya había rehecho su vida. Ya eramos pasado, borrón y cuenta nueva. 

Teniendo en cuenta, que Manuel siempre fue un hombre de tiempos, caí en que la relación con Mariela se había desarrollado, aún cuando estaba todavía conmigo.

Porque lo conocía, sabía que me había estado mintiendo por largo tiempo. Porque lo conocía,  sabía que aquel que paseaba de la mano con ella, no tenía nada que ver con la persona que yo había amado.

¿O sí?

Volví a mi casa mientras llovía copiosamente sobre Buenos Aires. Al parecer, los momentos movilizantes con Manuel, iban a estar marcados por la lluvia. Algo así como si el cielo llorara conmigo. La solidaridad de las almas de todo el mundo, que estuviesen pasando por lo mismo, tal vez. 

Me senté frente a mi computadora, y utilizando mi don en nombre del mal, le escribí el desahogo mas hiriente, mas lleno de bronca, cargadisimo de dolor, de desamor, de desilusiones, que alguna vez haya escrito. Jamás pensé que iba a poder sentir tanta ira contra alguien. Ira. Bronca. Odio. Del amor intenso, pasé al odio desmedido. En un segundo de lucidez, me di cuenta de la tristeza que esto me causaba.

Claro, al atacar, recibí el contraataque, y con artillería pesada:

"Ya no te amo, no estoy enamorado de vos. No te debo nada. Tengo todo el derecho a rehacer mi vida, sin darte explicaciones. Lamento que te sientas así, pero yo ya no puedo hacer nada."

Si. Si podía hacer. Podía cuidar las formas. Podía haberme dicho la verdad. Podría haber actuado como un hombre, y no engañarme a mis espaldas. Podría haberme amado un poco más. Podría haberse ido cuando se sintió enamorado de ella. Podría haberme soltado cuando se lo pedí. Podría haberse jugado, construido, dar la oportunidad de que crezcamos. " Sí, muchas cosas podrías haber hecho... pero sobre todo, no solo pensar en vos. Podrías haber sido menos egoísta. Podrías haber valorado un poco mas lo que existía... podrías, pero tan solo quedó en el no intento." Dije en voz alta. 

Seguí leyendo su contestación... Todo sonaba a mentiras. Una mentira, como la que yo vi caminando de la mano aquella tarde,  pone en duda mil verdades. Ya no podía creer en nada: lo que alguna vez dijo, nada de lo que alguna vez demostró.

Sentí años perdidos. Sentí una confianza rota. Sentí una desilusión enorme. Sentí ganas de golpearlo, hasta sentir que me quedara vacía de dolor.
Alguien que yo había amado mas allá de cualquier límite, hoy, me inspiraba tantos sentimientos oscuros. "Que gran pena", dije para mis adentros.

Sentía que estaba viviendo un sueño... Mas bien una pesadilla. Mi entorno me decía que lo deje en manos del tiempo... El tiempo me trajo sus primeras fiestas juntos, sus primeras vacaciones... El tiempo no fue un gran amigo. Me siguió cacheteando con la realidad. Ellos estaban consolidados. Para él, yo, lo nuestro, los años, ya no existían. Que chiste tan macabro. Que tiempo tan tirano.

Mientras, mi duelo seguía sintiéndose a flor de piel.

Como dije anteriormente, es difícil, ser quien se queda queriendo. El duelo se siente como una herida de cirugía que se trata de tapar con un apósito. Imposible.

"No sé como soportas" Dijo Marina. "Soporto, porque sé, que simplemente hay que seguir avanzando. Porque sé, que nadie muere de amor, y porque sé, que el dolor tiene fecha de vencimiento."

Estaba decidida a salir adelante, en medio de tanto drama. Al fin de cuentas, la flor de loto, de extrema belleza, nace en los lugares mas oscuros y pantanosos. Yo iba a ser esa flor de loto, y de a poco iba a encontrar mi camino hacia los rayos del sol, para terminar de pulir mi belleza.

Ni él, ni ella, ni nadie, se iba a robar mi instinto de supervivencia.

"Vas a estar bien Sofía... Vas a estar bien" Lo sentía así dentro mío. Solo estaba aprendiendo. Este camino era necesario. Mi misión en esta vida, era mucho mas importante que todo esto. Pero debía transitarlo.

Notaba que un fuego interior se estaba encendiendo, y cada decepción que el me brindaba, era combustible puro para alimentarlo.

Terminé renanciendo de mis cenizas, paso a paso. Lentos y sin prisa... 

Aprendí  abrir los ojos del alma, mirar mas allá de lo terrenal, y mirar hacia dentro. El cuerpo habla miles de idiomas, de miles de maneras, hay que estar bien presente en uno para no perderle el rastro. Para saber entenderlo, entenderte.

Yin y yan. Dolor, placer. Oscuridad, luz, tristeza, alegría. Para que la vida sea vida, los opuestos deben existir.

En la comunión de los opuestos, radica la magia  y la sanación de la existencia de uno.