Es el momento de terminar con este blog, porque mucho mas no me queda por decir... Mas bien, ahora estoy viviendo, el olvido está haciendo su magia y creo que de a poco el corazón (como se dice en una manera cursi) se está volviendo a rearmar.
Fue un gran viaje este. Empezó con la peor de las tormentas y se despide con el mayor de los soles. Sobre que no son fáciles las rupturas, si a eso le sumamos las mentiras y los engaños, digamos que el coctel es bastante radioactivo para el alma, pero mas que nada para el orgullo.
Si, el orgullo. Del desamor se vuelve rápido, pero cuando te dinamitan el orgullo, la vuelta se hace un poco más díficil. No imposible, pero si se siente como una cuesta arriba, que muchas veces no parece tener fin.
Mi ruptura la empecé amando todavía, creyendo. La transité odiando, deseando lo peor, transformándome en una persona bastante oscura, y estoy saliendo de ella, de la mejor manera: Siendo 100% yo.
En nombre del amor me dejé tragar, desarmar, desaparecer. Dejé que jugaran con mis sentimientos, que no me respetasen, ¿pero saben qué? Como dije: Lo dejé. Lo permití. Con la esperanza de remontar la relación, engañada de que lo mío era amor. Engañada de que el me amaba. Cuando el cuerpo habla, hay que escucharlo. Cuando el corazón dicta, hay que seguirlo, cuando una siente que ya todo terminó, hay que retirarse. Quedarse mas de lo que se debería es perjudicial para la salud.
La intuición es un poder muy grande, que como todo, si se usa sabiamente, obra para nuestro beneficio. Hasta el día de hoy, ninguna de mis intuiciones estuvo errada. ¿Qué me demuestra eso? Que soy una persona confiable, otra cosa positiva que me dejó mi ruptura, saber que puedo confiar en mis instintos.
Mas cosas positivas: He reformado toda mi casa, hoy, ella es un reflejo exacto de quien soy, y amo volver a casa, la disfruto como hacía años que no lo hacía. Volví hacerla mía, cada espacio, cada recoveco, hoy veo solo a Sofía, y eso me llena de alegría.
Volví a mi estado físico, mi piel ya no está opaca, el pelo lo tengo sano, ya no me enfermo, ni siquiera me resfrío, río mucho y tengo una energía increíble. Estoy aprendiendo nuevas cosas, y no paro de hacer cosas todos los días. De todo disfruto y todo tiene un propósito. Estoy viviendo con todas las letras. Libre de culpas, de tristezas, de fantasmas.
Sigo trabajando el perdón hacia Manuel... No sé cuando lo lograré por completo, pero lo que si les puedo decir, que su rostro cada vez se desdibuja mas. ¿Me duele? Claro que sí. Fueron muchos años a su lado, y sinceramente lo quise. Aunque, debo contarles esta anécdota que me parece primordial, para entender que ciertas cosas no deben extenderse: Hace poco, en esta renovación, encontré uno de mis cuadernos (escribo mucho) y se ve, que habíamos pasado por alguna separación o similar, porque había escrito lo mal que me sentía con respecto a él... Mi enojo, mis palabras, mi tristeza, era la misma que sentí al momento de separarnos. Ese escrito, lo finalizaba, diciendo: "Te considero una enfermedad y no veo la hora de arrancarte de mi cuerpo."
Fuerte. Me chocó leer que yo pensaba/sentía eso de él.
Demás está decir que yo no era feliz desde hacía mucho tiempo y sin embargo me quedé. Lo tomé como un enojo mas, cuando era una alarma resonando sin cesar. No me respeté a mi misma, y eso colaboró en que yo terminara perdiéndome en los laberintos de una relación que estaba condenada sin posibilidad de salvarse.
Todo sucede por una razón. Esto puedo aseverar que es verdad. Necesitaba que todo esto sucediera. Necesitaba el sacudón. Necesitaba volver a mi eje. Necesitaba darme cuenta, que Manuel, estaba lejos de ser el hombre que necesitaba en mi vida. Porque el no me potenciaba, no me cuidaba, no me respetaba... No era un intercambio justo nuestra relación.
Por mi parte, sigo soltera, disfrutando. No me interesa acelerar procesos. Necesito este tiempo para mi. Me extrañé mucho, y me quiero disfrutar sin límites.
Conclusión:
La cabeza en alto. Las ideas claras. No fue fácil el camino. Significó autoconocimiento, deshacerse de viejos hábitos, personas que no sumaban.
Encontrarse a las personas correctas es clave. Lo que no suma, se deshecha. Suena duro, pero tiene que ser así. Decir lo que se siente, hablar desde la verdad. Ser fiel a uno mismo, es el pilar para que toda tu persona sepa mantenerse en pie, y por sobre todas las cosas, VOS estas primero. Si a vos no te hace feliz, simplemente, retirate. Si te hacen sufrir, no es gente que deba compartir tu mismo espacio.
Saber lo que vales. Cotizar alto en bolsa, valerse por si misma, y entender que la soledad, lejos de ser una enemiga es una gran aliada: permite poner las ideas en claro, las metas en perspectiva. Un clavo saca a otro clavo, solo sirve por un rato... Luego volvés a caer en el pozo.
Te necesitas solo a vos, que los demás estén a tu lado, porque aprecias su compañía, porque los querés, porque te hacen bien, porque te llenan... Sino, SOLTÁ.
Cuando encontré ese cuaderno, también encontré fotos mías con Manuel, bastante viejas; Nos veíamos muy felices en esas fotos. Risas, miradas complices, besos... Eramos una gran pareja en esas fotos. En ese momento, si lo éramos. Las dispuse sobre la cama, las miré por última vez, y las rompí todas. Agarré la ropa que me había regalado y la doné toda. No queda absolutamente nada en mi casa que haya sido, pertenecido o dado por él. Así lo dispuse. Necesitaba arrancarlo de raíz, como escribí aquella vez.
De mis recuerdos no lo voy a poder hacer, tampoco quiero. Pero simplemente, para seguir, lo tengo que soltar, empezar de 0. Y sentí que la mejor manera era simplemente soltando, lo material e inmaterial.
Ya no lloro. A veces me enojo (¿Pueden culparme?), pero no lo odio. Entiendo que está donde tiene que estar, con la persona que tiene que estar. Es con la persona que comparte los mismos intereses, que tal vez ama en este momento, con la cual tiene proyectos, vivencias, pensamientos, en común. Están recorriendo el mismo camino, y él merece ser feliz, todos nos merecemos eso. Si ella es quien le brinda eso, bienvenido sea. Podemos cuestionar las formas, pero el resultado no. Y yo, estoy transitando el camino que debo, acompañada de las personas que debo, y conociendo a la gente que tiene que ser.
Todo lo que sucede conviene. No importa cuan terrible parezca, no importa cuanto se sufra, cuanto llores, cuanto te resistas, cuantos manotazos de ahogado le des a la situación, lo que sucede conviene.
Entre las miles de decisiones que tomamos a cada segundo, aquella que elegimos, es la que nos pone en el camino correcto a seguir, aunque no lo parezca, aunque ni siquiera estemos siendo conscientes de lo que estamos haciendo. Puede salir mal, puede salir bien, pero va a ser la que tenga que ser, y la que te acerque mas adonde tenes que estar.
Confiar. En este proceso complejo, cuando sientas que queres bajar los brazos, cuando sientas que ya no podes mas. Confía. Confía en que todo se esta dando como se tiene que dar (por mas terrible que parezca), y que de todo lo que estés atravesando, va a depender de vos, salir con la cabeza en alto, o seguir metiendo la basura bajo la alfombra hasta que te explote en la cara.
Mi regalo, como dije ya muchas veces, después de haber sufrido fue el reencuentro conmigo misma. Me atesoré, y todos los días le sonrío a quien se refleja en el espejo. Porque sé que esa mujer, supo siempre, salir airiosa aun en las peores situaciones, que se trata de una mujer entera, y con una fortaleza de la cual, ni siquiera era consciente.
Si sentís que no podés, hay una frase que dice: "Fingilo, hasta que se haga realidad". Pero nunca, absolutamente NUNCA, te des por vencida.
Los dolores pasan, las personas pasan, todo pasa. No hay mal que dure 100 años, ni persona que lo resista. Pero jamás te abandones. No te des por vencida.
Confía. Viví. Sé vos. Nunca dejes de ser vos. Nadie, absolutamente nadie, vale la pena para que te dejes a vos misma de lado. Te lo digo por experiencia.
He emprendido un nuevo camino, transitandolo siendo completamente yo, sigo teniendo mis momentos y me los respeto, porque estoy viendo cuan grande es mi recompensa. Por eso sigo adelante, porque la vivo y palpo todos los días, desde que me levanto hasta que me voy a dormir. Estoy conquistando cosas que tenía pendientes.
No hay límites cuando se cree en una misma.
Espero que mi historia te haya servido. Espero que sepas que de todo se sale, y lo último, que te puedo decir, siendo repetitiva, es: Nunca dejes de ser y de creer en vos misma.
No esperes que te valoren. Valorate. Y quien no lo haga, simplemente dejalo ir, por donde muere el sol, cuando cae la tarde.
Gracias por leerme. Muchisima suerte para vos, y para mí. De corazón, gracias por compartir conmigo este espacio.
Ojalá la felicidad siempre esté a tu lado.
Adiós,
Sofía.






